martes, 22 de julio de 2008

A LA CAZA DEL TESORO o LA AMISTAD COMO PROCESO DE SELECCIÓN


A las personas que se encuentran en nuestro círculo más próximo, nuestros amigos, los elegimos nosotros. Han superado una serie de pruebas que nuestro cerebro implicitamente ha marcado para seleccionar los que realmente consideramos amigos de los que podemos englobar en otros grupos tales como compañeros, conocidos, enemigos, etc.  Todos ellos han sido debidamente seleccionados y catalogados en nuestro cerebro. Han superado este "proceso de selección" que realiza nuestro cerebro y finalmente han conseguido el "trabajo" de ser nuestro AMIGO.
Cada uno de nosotros exigimos que nuestros "candidatos a amigo" cumplan unos requisitos imprescindibles, que pueden variar dependiendo de los valores de cada uno. Por ejemplo para mí es imprendindible que un "candidato a amigo" tenga algo que ofrecerme (es conocido por todos que soy egoista) que me aporte cosas, que me enseñe, me sorprenda y me divierta. Todos los candidatos que no cumplan los requisitos imprescindibles quedaran excluidos de este inconsciente proceso.
Existen otro tipo de requisitos, los deseables aunque no excluyentes. Características que deseamos en los demas, aunque no sean absolutamente necesarias. Por ejemplo, mi experiencia me dice que prefiero "candidatos a amigos" gays o en su defecto, mujeres. Con esto no excluiría a los heteros, pero prefiero a los anteriores.
Y por último las características directamente excluyentes, que como su nombre indica excluyen directamente del "proceso de selección". Por ejemplo en mi caso son características directamente excluyentes la homofóbia, la soberbia o chulería o el puritanismo.

Lo más interesante de todo es que este proceso no es unidireccional (como podría ser el proceso de evaluación al que nos sometemos en una entrevista de trabajo) nosotros somos evaluadores y candidatos de la misma forma. No solo evaluamos a posibles "amigos" sino que también nos evaluan como amigo. Y solo cuando por las dos partes el resultado es satisfactorío se produce un indicio de amistad.

Dado la complejidad del asunto, el refran "Quien tiene un amigo, tiene un tesoro" es una gran verdad, y por tanto cuando tenemos ese tesoro tenemos que cuidarlo. Yo no suelo ser muy cuidadoso y he ido dejando a grandes amig@s por el camino y gracias o por culpa de ellos soy quien soy. Por eso y ahora que me encuentro sin muchos tesoros en mi recaudo, ahora que tengo tantas vacantes por cubrir, desearía encontrarme con nuevos candidat@s que me ayuden a ser un nuevo y mejorado Abraham. Ya sabeis lo que busco, podreis encontrarme en cualquier momento o lugar siempre que el destino lo quiera así.

1 comentario:

Anónimo dijo...

:) interesante.