Cuando nos levantamos por la mañana lo que suena en nuestra cabeza es el maldito despertador y no un monólogo sobre nuestras emociones; cuando nos sucede algo malo no se escucha una canción de fondo de Vanessa Carlton (en las series tampoco para que nos vamos a engañar, pongamos una de Katie Melua). No siempre estamos haciendo cosas ni viviendo aventuras, la rutina no existe en todas estas vidas. Si cada mañaña voy a trabajar y no aguanto a mi compañera, no puedo cambiar de canal y hacer que desaparezca, si me paso más de doce horas sentado entre el trabajo y el tren no puedo evitar engordar, si en mi tiempo libre solo quiero dormir no puedo culturizarme leyendo...
Y el tiempo pasa y pasa, estas esperando que llegue tal día, y ese día también pasa, y encuentras otro nuevo día que tienes muchas ganas que llegue, y también pasa. Tus recuerdos se amontonan y poco a poco se van olvidando hasta que solo recuerdas lo que puedes y de la manera que tu cerebro quiere que lo recuerdes.
Haces fotos, en las fotos siempre sonries, de manera que cuando las mires al cabo del tiempo todas seguidas dé la sensación de que aquella epoca fuiste feliz, no lo recuerdas y piensas "Sí, debí ser feliz, que buena época aquella" y sigues tirandote fotos y sonriendo.
¿Quién dice que la realidad supera la ficción? Que venga la vida a demostrarmelo...
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