Recuerdo el primer día que fui a Salvation, nunca antes había salido por el ambiente, de hecho todavía no era gay. Me explico, todos los que me conocéis sabéis que defiendo que la homosexualidad tiene un componente genético muy elevado y es en segundo lugar el componente social el que modela la expresión de esta homosexualidad; pues bien yo en ese momento era un gay no verbalizado. Estaba en mis genes, no soy ingenuo y sé que la gente de mi alrededor lo sabía (como decían en un capitulo de Dawson crece “Si se mueve como un gato, salta como un gato y maúlla como un gato: es un gato”) pero yo no lo había verbalizado, por lo tanto la vivencia (o no-vivencia) solo existía en mi mente y no se materializaría hasta que saliera de mis labios y fuera escuchada por otra persona que no fuera yo. De hecho, recuerdo que mucho tiempo después de aquel primer día en Salvation, cuando ya era sexualmente gay todavía no podía decir las temidas palabras “Soy gay” aunque lo intentara.
Volviendo al día en cuestión, recuerdo que entrar allí me causó una gran impresión, nunca había visto a tantos hombres juntos, la ausencia de mujeres resultó muy extraña para mí. Las luces bajadas, todos esos cuerpos moviéndose, acercándose entre ellos, las feromonas expandiéndose por todas partes, el cortejo, el preludio del sexo, todo entre hombres. Lo primero que me vino a la mente era que aquello era un gueto (las reducidas dimensiones del local favorecieron a la formación de esta idea) y discutí conmigo mismo si aquello era correcto o no, si eso era el futuro o solo lo que se nos ha permitido ser. Meses después, un chico con el que salí una noche me dijo que aquello era un atraso, que en otros países eso no era necesario y que lo mejor eran las discotecas mixtas, pero no le creí, y entonces entendí que Salvation era tal y como los gays necesitábamos que fuera. Siempre lo he comparado con una tienda de jamones: entras, miras uno por uno todos los jamones que hay colgados, comparas las marcas que lleva cada uno (Navidul, el Pozo…), tocas alguno y miras si está duro y eliges casi al azar y solo por el aspecto el que te llevas a tu casa. A veces aciertas y a veces no, pero el jamón siempre cumple con su función principal, alimentarte. Entendí el extraño lenguaje que se cocía por allí: mirada-devuelves mirada- sonrisa-devuelves sonrisa-acercamiento-breve presentación-baile con toqueteos- y lo demás todo el mundo ya lo sabe.
Así conocí a algunas personas que fueron importantes es mi vida y otras que no tanto. Si vuelvo la vista atrás me doy cuenta que allí empezó todo, y me entristece que todo aquello fuera sustituido por un moderno y carísimo club lleno de luces y pantallas pero frio y sin alma.
Os dejo con una de esas canciones que siempre me recordará a Salvation
miércoles, 25 de marzo de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
INTROSPECCIÓN part I
Mi cumpleaños se acerca, un año más, ya 24. Estoy contento, feliz de poder cumplirlos. Lo que ya he vivido ya está asegurado, he tenido la suerte de poder vivir 23 años, lo que viviré nadie lo sabe. Mañana mismo mientras me emociono escuchando una canción de Mariah cruzo la calle y me atropella un coche y adiós Abraham para siempre. O simplemente ahora mismo podrían estar formándose multitud de tumores en mi organismo sin yo saberlo. Puedo morir mañana mismo, ahora mismo, pero sigo aquí. Y estoy aquí para aprender. Por lo tanto, en mi cumpleaños es una buena época para hacer balance y preguntarme.
¿Qué he aprendido? o ¿Qué sé de mí mismo?
Me he dado cuenta que todo lo que he vivido realmente me ha hecho ser como soy, no es una frase hecha, es así. El hecho de ser gay ha condicionado totalmente mi existencia porque forma parte de mí y de todo lo que soy. Haber estado reprimido hasta los 19 años ha formado por completo mi carácter. Nada es censurable para mí, todo lo que pasa por mi mente forma parte de mi opinión y me siento con el derecho, casi el deber de expresarlo. Quizá de una manera desmesurada, se lo debo a todos esos años de represión. Soy un poco, como no, como Mariah. Ella durante años estuvo tapada desde el cuello hasta los tobillos. Durante esa década no pudo ser ella misma. Su personalidad fue absorbida por otros. Fue lógico entonces que cuando fue liberada toda esa represión se desatara en forma de erotismo, sexualidad y vulgaridad. Ella quería enseñar sus carnes como yo quiero enseñar mis ideas. A lo mejor ninguna de los dos son dignas de exposición pero ahí están y allí se quedaran. Sus ventas han caído, sus fans no la entienden y yo ya no tengo tantos amigos como antes ni estoy tan socialmente adaptado, pero ninguno desistimos.
Otra cosa que he aprendido es que me siento más cómodo en la minoría, disfruto mucho más en una discusión de cuatro en contra de mí, que yo formar parte de esos cuatro. No lo hago adrede, no intento defender lo indefendible sino que no me gusta aceptar las cosas tal como vienen, creo que a veces hay criticar al héroe y ponerse en el papel del malo. Porque alguien tiene que hacerlo y ese soy yo. Sin gente como yo no habría discusiones y el mundo sería mucho más aburrido y apático. Porque en mi vida ya no se discute como antes… Echo de menos cuando discutía enérgicamente durante horas con mi mejor amigo sobre temas banales y cuando acabamos volvíamos a ser tan amigos. Aix, cuanta adrenalina descargábamos sin ninguna consecuencia negativa. Ahora, no sé si es porque hemos crecido, ya nada es banal, ya no existe el objeto de discusión como objeto aislado en si, sino que todo es personal, todo ofende, todo son malentendidos. Da igual que se discuta sobre música, cine o maltrato a la mujer, al final el problema acabas siendo tu mismo y tus circunstancias, el objeto aislado ya no importa.
Mis defectos están ahí, no los puedo esconder, no los quiero esconder, forman parte de mí.
Os dejo con Brandy que os lo explicará mejor.
¿Qué he aprendido? o ¿Qué sé de mí mismo?
Me he dado cuenta que todo lo que he vivido realmente me ha hecho ser como soy, no es una frase hecha, es así. El hecho de ser gay ha condicionado totalmente mi existencia porque forma parte de mí y de todo lo que soy. Haber estado reprimido hasta los 19 años ha formado por completo mi carácter. Nada es censurable para mí, todo lo que pasa por mi mente forma parte de mi opinión y me siento con el derecho, casi el deber de expresarlo. Quizá de una manera desmesurada, se lo debo a todos esos años de represión. Soy un poco, como no, como Mariah. Ella durante años estuvo tapada desde el cuello hasta los tobillos. Durante esa década no pudo ser ella misma. Su personalidad fue absorbida por otros. Fue lógico entonces que cuando fue liberada toda esa represión se desatara en forma de erotismo, sexualidad y vulgaridad. Ella quería enseñar sus carnes como yo quiero enseñar mis ideas. A lo mejor ninguna de los dos son dignas de exposición pero ahí están y allí se quedaran. Sus ventas han caído, sus fans no la entienden y yo ya no tengo tantos amigos como antes ni estoy tan socialmente adaptado, pero ninguno desistimos.
Otra cosa que he aprendido es que me siento más cómodo en la minoría, disfruto mucho más en una discusión de cuatro en contra de mí, que yo formar parte de esos cuatro. No lo hago adrede, no intento defender lo indefendible sino que no me gusta aceptar las cosas tal como vienen, creo que a veces hay criticar al héroe y ponerse en el papel del malo. Porque alguien tiene que hacerlo y ese soy yo. Sin gente como yo no habría discusiones y el mundo sería mucho más aburrido y apático. Porque en mi vida ya no se discute como antes… Echo de menos cuando discutía enérgicamente durante horas con mi mejor amigo sobre temas banales y cuando acabamos volvíamos a ser tan amigos. Aix, cuanta adrenalina descargábamos sin ninguna consecuencia negativa. Ahora, no sé si es porque hemos crecido, ya nada es banal, ya no existe el objeto de discusión como objeto aislado en si, sino que todo es personal, todo ofende, todo son malentendidos. Da igual que se discuta sobre música, cine o maltrato a la mujer, al final el problema acabas siendo tu mismo y tus circunstancias, el objeto aislado ya no importa.
Mis defectos están ahí, no los puedo esconder, no los quiero esconder, forman parte de mí.
Os dejo con Brandy que os lo explicará mejor.
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