Lo primero que vi (literalmente) cuando bajé del avión fue a Mariah. Durante todo el viaje Mariah fue omnipresente ya que era la primera vez que un artista internacional cantaba en ese pais. Sus conciertos se convirtieron, tal como se leia en el cartel, en l'Évenement. Un acontecimiento de tanta importancia para el país que en ambos conciertos asistieron el presidente y su mujer, además de muchas personalidades de la zona.

Pero para eso, todavia quedaban algunos días. Así que decidimos hacer un poco de turismo por la zona.
Una visita obligada era pasearse por los mercados (o zocos) de la zona. La verdad es que fue una experiencia totalmente sorprendente a la vez que agobiante. Desde el primer momento que pisas Tunez, te conviertes en un dios para toda aquella gente que intenta por todos los medios obtener los máximos beneficios basandose en la poca experiencia del turista. Al entrar en aquellas bulliciosas y coloridas callejuelas decenas de voces empezaron a llamarnos desde todas partes. ¿Españoles?¿Italianos? A lo que nosotros contestabamos- españoles- y ellos contestaban "Mas barato que en el Mercadona"o "más barato que en Andorra". Finalmente, y después de que intentaran comprarme la ropa que llevaba puesta e intentaran venderme a una pobre chica para que la desvirgara, nos fuimos de allí sin comprar nada.

La moneda del pais son los dinares (creo recordar que 1 dinar equivale a 100 de las antiguas pesetas). Todo era ridiculamente barato, y acabamos tomando algo en lugares preciosos con unos precios de risa.

Al día siguiente fuimos a uno de los lugares más bonitos que exiten (según mi experiencia claro), Sidi Bou Said. El blanco de las casas, el azul de sus puertas y ventanas que reflejaban perfectamente el paraiso del mediterraneo en el que nos encontrabamos; fueron maravillosos.

Otro de los lugares que visitamos fue Hammamed,el Sitges (pero sin gays) de Tunez.

Comer en ese restaurante frente al mar o fumar "chicha" en este otro lugar fueron experiencias inolvidables.

Más tarde, y en uno de los lugares más altos de Hammamed, tomando un refresco al atardecer.

Otro de los viajes que hicimos fue a Sousse, un pueblecito costero donde hicimos una pequeña travesia en barco.

Una vez en alta mar, los que tripulaban el barco pescaron unas sardinas y nos las sirvieron para comer.
Bueno y por fin llegó el momento que todos estabamos esperando. 40.000 personas, toda la policía del país movilizada y yo en primera fila viendo a Mariaaaaaaaaaah!!
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