La Torre Eiffel me gustó mucho más de lo esperado, al igual que el cuadro de Mona Lisa en el Louvre, tan criticado por todos mis conocidos que fueron a verlo y a mí en cambio me encantó. Era genial ver la imagen de aquella chica con la mirada perdida y una ambigua sonrisa rodeada de camaras, siendo fotografiada sin cesar cual famosa de hollywood.
De paseo por Versalles pude observar la cama en la que dormía Maria Antonieta, y caminar hasta no poder más por los enormes jardines que rodean el palacio.
De compras por las galerias LaFayette.De noche, por Champs-Élysées, las tiendas no cierran hasta media noche. Grandes concesionarios de coches que parecen discotecas, moda de lujo (Louis Vuitton ocupaba una manzana entera.
De visita por el museo George Pompidou (mi favorito), esculturas, grabados, pinturas, videos, fotografias... arte abstracto y conceptual que no deja indiferente a nadie.
Y por último, de paseo por el cementerio Pere-Lachais donde hay enterradas más de cien celebridades que forman parte de la historia del mundo. Entre ellos visitamos la tumba de Edith Piaf, Jim Morrison o Oscar Wilde.
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